jueves, 30 de diciembre de 2010

REBELDES. SUSAN E HINTON

Ayer acabé esta novela y sentí un vacío tal que pensé que lo justo era reflexionar un poco antes de escribir sobre ella. Más que nada, tenía que recapitular sobre la historia. Pensar en qué era lo que había leído. No es que necesitara analizar su trasfondo filosófico ni nada por el estilo, al fin y al cabo, es una novela juvenil, qué trasfondo filosófico se puede tener a los 16?. De qué otra cosa se puede hablar si no es de realidad y sentimientos?

Rebeldes son peleas entre bandas callejeras rivales, carreras de coches trucados y rodeos, alcohol y facas. Rebeldes también son vaqueros, camisetas remangadas y chupas de cuero, pelos largos y gomina. Rebeldes son jóvenes marginados que tratan de huir de una situación familiar traumática y cuya única vía de escape es la violencia. Rebeldes narra uno de los episodios más traumáticos que vivirán estos jóvenes en sus vidas.

Los chicos de los greasers son los protagonistas, Ponyboy, Darry, Sodapop y el resto. Todos ellos son víctimas de la situación que les ha tocado vivir, la misma que les ha llevado a meterse continuamente en líos. No estudian, algunos ni siquiera trabajan, roban, se pelean, entran y salen de la cárcel o el reformatorio como si fueran sus casas. La violencia es la única forma que han encontrado para desahogarse, para expresar su sentimiento de disconformidad, para decirle al resto del mundo que no es justo que no puedan elegir otra forma de vida. Pero por si esto no fuera poco, además han de sentirse afortunados por tenerse los unos a los otros, juntos forman una pequeña familia aunque sea de acogida, entre ellos se cuidan y protegen como no lo hace la suya propia, aunque a veces esto no sea suficiente. En el fondo son buenos chicos, tienen buenos sentimientos y eso es lo que les salva, si van de duros es porque saben que esa es la única forma, o así se lo ha enseñado la experiencia de su corta edad, de no sufrir y sobrevivir a lo que se les ponga por delante.

Llegados a este momento me preguntaba hasta qué punto puede influir en el comportamiento y el carácter de una persona su familia o el barrio en el que vive, los amigos con los que se junta. Habrían sido chicos distintos de haber sido distinta su familia o su ciudad?

Para medio responder a mi pregunta están los socs, de familias acomodadas que viven en la parte rica de la ciudad. Al principio me confundieron pues pensé que quizá también tendrían motivos para revelarse, podrían dinero, buenas ropas y bonitos coches e igual no sentirse queridos o desubicados en el mundo pero luego me di cuenta de que no. Si usan la violencia es como una forma más de divertirse, un capricho más de los que lo tienen todo, a fin de cuentas, cuando se cansen de ser pandilleros, siempre podrán volver al redil y hacerse un buen futuro.

Y por último, en el otro extremo, los hoods, los que ya no tienen remedio, los futuros delincuentes. No se cuenta mucho del drama de estos chicos que supongo que también tendrán, sólo queda claro que nadie quiere ser como ellos.

Esto es Rebeldes, una historia triste no sólo en su final, de una autora que tan sólo tenía dieciséis años cuando escribió la novela. Es inevitable que eso se note, aunque no tiene nada que envidiar a otras que haya leído, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de alabar su capacidad para relatar una historia tan dura y cruel. Para describir el ambiente general que reinaba en esa época. Creedme si os digo que tengo representada cada escena en mi cabeza. Eso hay que reconocérselo a Susan E Hinton.

No sé si lo he mencionado pero creo que queda claro que la recomiendo, no?

Un saludo, Lola.

P.D: La edición de Alfagura tiene una traducción pésima. La que yo tengo es de los noventa, no sé si la revisarían posteriormente pero si podéis conseguir otra mucho mejor.

5 comentarios:

  1. Abordar cualquier tipo de crítica sobre este libro me hace viajar en el tiempo en cierta manera, ya que lo leí hace casi 20 años cuando contaba con algún año menos que la autora cuando lo escribió, y por lo tanto la visión que guardo de él no deja de venir motivada por la edad que tenía en aquel entonces.
    Mis recuerdos son más de sensaciones que de escenas o tramas de la novela, he de confesarlo, por lo tanto pido disculpas de antemano si no llego a ser exacta en mis referencias.

    Posiblemente fue de los primeros libros, si no el primero, que leí por voluntad propia, sin que fuese obligatorio en el colegio o regalo impuesto por algún familiar.
    Recuerdo que lo busqué, lo encontré y lo devoré.
    La razón principal fue por la gran admiración que me provocó que una chica de casi mi edad hubiese sido capaz de gestar esa historia de conflictos y no una novelita romanticona al uso, aunque también, por qué no decirlo, porque ya había visto la película y en esa época de Super-pop y carpetas forradas, cualquier cosa que tuviese que ver con mis idolos, llamaba mi atención.

    Mi personaje favorito siempre fue el de Danny LaRusso (he tenido que recurrir a San Google, pues he de reconocer que recordaba más al actor que lo llevó al cine...). Su personaje me provocaba una ternura especial debido a su fragilidad y a lo desvalido que me parecía.

    La historia narrada es cruda, de descubrimiento de la realidad, no sé si generacional al uso porque no llegué a sentir una total identificación con los personajes, quizá demasiado problemáticos en una època en que la venda de la niñez aún no me dejaba ver la parte oscura de la vida.
    Los adolescentes que se nos describen se ven obligados por las circunstancias a sobrevivir en un entorno que les es hostil y en el que carecen de cualquier tipo de referente adulto útil que les encamine (la figura de autoridad responsable creo recordar que venía representada por el hermano mayor de Ponyboy, de pocos años más que él). Van a la deriva y tienen que apoyarse los unos en los otros para tratar de seguir adelante.

    Has conseguido remover la nostalgia y me han entrado ganas de volver a abordar su lectura para comprobar si con el paso de los años, sigo teniendo las mismas sensaciones leyéndolo...

    P.D. Estoy de acuerdo en lo que comentas de la traducción, una amiga lo tenía de otra editorial diferente a la de la imagen que has publicado y acabamos intercambiándolos.
    Cuando pase por casa lo echaré en mi maleta y lo traeré de vuelta.
    ^-^

    ResponderEliminar
  2. Al leer mi comentario creo que San Google me la ha jugado... Danny LaRusso no era Karate Kid?
    Cómo se llamaba entonces el personaje de Ralph Macchio en Rebeldes? Me refiero por si no habeis visto la película al amigo de Ponyboy con el que éste se escapa...
    ¬¬

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Johnny Cade (Johnny Cake le llama siempre Dallas)

      Eliminar
  3. Gracias por tu comentario Medusa, espero que no te importe la confianza, me ha gustado mucho.
    Yo conocí este libro hace a penas unos meses, y sé que lo mandaban como lectura obligatoria en el instituto hace años y ahora lo han vuelto a incluir en los programas, me hubiese encantado que en mi época me "obligaran" a leerlo.

    Yo tampoco me sentí identificada con ningún personaje en particular porque mis circunstancias familiares han sido mucho más fáciles pero resulta sencillo ponerse en el lugar de estos chicos y hacerse una idea de cómo se sienten. Creo que eso es algo que hay que reconocerle a la autora. Incluso aunque la historia no fuese tan buena, caso que no es, ya sería un mérito en sí mismo.

    Por supuesto que te recomiendo que vuelvas a leerlo, con los años la visión de las cosas cambia, quizá saques otras conclusiones o le des vueltas a cosas en las que no te paraste a pensar cuando tenías 13 o 14 años.

    Un saludo, Lola.

    PD: Espero que nos "veamos" a menudo por aquí ;)

    ResponderEliminar
  4. Medusa, no te preocupes, Google está en lo cierto, Danny LaRusso tuvo pasado antes de Karate Kid. A mí el que me hizo gracia fue Tom Cruise y Estevez al que hace poco ví en otra peli de este estilo, El club de los cinco, debe ser que por esa época hacía pelis de jovenes inconformistas. En el libro el que tu dices es Johnny.

    ResponderEliminar