
Os cuento..., Saltando al vacío es la historia de tres amigos, Raúl, Edu y Luna, que practican el parkour , ya sabéis, este deporte que consiste en realizar saltos y piruetas usando el mobiliario urbano, creo. Bueno, sigo, Raúl, vive con su padre, el eterno hippie, y su hermano, empeñado en entrenarle en su gimnasio. Edu es estudiante y vive con sus padres, que pasan por una especie de crisis, o igual es su estilo de vida, el caso es que su madre pasa muchas temporadas fuera de casa. Luna trabaja en una "tienda" de tatuajes y aspira a ser aprendiz. Los tres se conocen desde el colegio y son amigos incondicionales e inseparables, lo que no tardando les mete en líos por andar con malas compañías y después, en más líos, y la cosa se complica y se complica...

En fin, que son jóvenes que creen que nada les puede afectar, que están por encima de todo, al mismo tiempo que son inseguros, dudan de sus sentimientos, no se aclaran, pero a la vez están comprometidos, tienen principios, tienen un sentido de la amistad y de la lealtad que sobrevive a cualquier obstáculo que se les ponga por delante. Je! hablando de obstáculos, su pasión es saltar obstáculos, como la cosa esta que practican, y tienen que salvar obstáculos en la vida, ahora veo la relación, bueno no importa, olvidadlo -Sí mejor, Lola, que luego te damos cancha y no hay quién te aguante-.
Es como la vida misma, con sentimientos reales, en una sociedad real, en una ciudad real.
Pues eso, lo dicho, que si os gusta este tipo de lectura, os los recomiendo. No es el típico manga japonés, que tampoco tiene nada de malo. Lo digo porque hay gente que piensa que todos los cómics son japoneses y claro, si no les gusta el manga, por extensión, tampoco leen éstos, cuya estética es muy diferente. Ahí los dejo. Ah!, se me olvidaba, son de la editorial Glenat, os lo digo por si queréis visitar su página, donde tiene cosas chulas sobre Saltando.
Un saludo, Lola.
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