jueves, 29 de agosto de 2013

LA FRASE DEL DÍA

A veces pienso que el cerebro tiene envidia del corazón. Y lo maltrata y lo ridiculiza y le niega lo que anhela [...]. Y en ese enfrentamiento, en esa batalla, siempre pierde el dueño de ambos.


Página 153. Escrito en servilletas. Cuatro amigos. David Trueba.

lunes, 26 de agosto de 2013

La frase del día

Supongo que la soledad me acompaña desde el día en que nací. Está ahí, agazapada, esperando a que todos desaparezcan para significarse, para recordarte que ella nunca te abandona.


Página 28. Cuatro amigos, David Trueba.


P.D: Por cierto, ya estoy de vuelta ;) pero con pocas novedades.

jueves, 1 de agosto de 2013

Dos historias nada decentes. Alan Bennett

No quería marcharme de vacaciones sin antes contaros sobre estos dos relatos de Alan Bennett, La señora Donaldson rejuvenece y La ignorancia de la señora Forbes, que Anagrama publica en un mismo volumen y bajo este título tan sugerente. A Bennett ya lo conocía por otra de sus novelas, Una lectora nada común, en la que narraba el recién descubrimiento de la reina de Inglaterra de su gusto por la lectura. La verdad es que en su momento me resultó una historia, además de curiosa, bastante entretenida y contada con un gusto y estilo peculiares que dotaban a la novela de un aire y un encanto que podía calificarse hasta de legendario o caballeresco.

En esta ocasión, Bennett relata dos historias en las que las apariencias, el decoro y lo políticamente correcto no se corresponden con los deseos de los protagonistas o sus realidades.

En la primera, el autor narra la nueva situación de la señora tras perder a su marido después de una larga enfermedad. Ahora, cuando debe actuar como la viuda afligida que se supone que es, se ve obligada a alojar en su casa a una pareja de estudiantes que le ayudan con los gastos y a buscar un trabajo como simuladora de enfermedades en la facultad de medicina - o lo que es lo mismo, se presenta ante los estudiantes con todos los síntomas de una determinada enfermedad para que ellos realicen el diagnóstico y aprendan a tratar a los pacientes en determinadas situaciones- . Es a raíz de una curiosa proposición planteada por sus inquilinos, cuando la señora Donaldson descubre una nueva forma de ver la vida y comienza a cuestionarse la relación que mantuvo con su marido en los treinta años que estuvieron casados. Personalmente, no creo que la señora Donaldson rejuvenezca con estas nuevas experiencias, simplemente descubre ciertos aspectos de la vida que antes creía de otra manera o a los que no tenía acceso. Es cierto eso de que nunca es tarde.
Donaldson

La segunda historia nos acerca a la correcta y perfecta familia Forbes a la que la desdicha llega cuando el único hijo del matrimonio anuncia su boda con una chica de la que la señora Forbes no considera estar a la altura de su hermoso y delicado hijo. Pero, poco a poco, se va descubriendo que la perfección es en realidad hipocresía y que nada resulta lo que parece en esta historia de mentiras y enredos. Todos los miembros de esta familia, sin excepción, viven atados a la imagen que deben representar y guardan secretos que jamás desvelarían por miedo a quebrantar la frágil ignorancia de la encorsetada señora Forbes. Supongo que, en la vida, lo mejor es optar por la sinceridad como una forma de evitarnos quebraderos de cabeza innecesarios pues las apariencias y suposiciones son tan imprecisas y subjetivas que hacen difícil lo que, por naturaleza, es fácil.

Personalmente, me gustó más el planteamiento y el humor con el que se aborda la primera historia pero, he de reconocer, que descubrir la imperfección y los secretos de quienes se creen a tres metros por encima del resto de los mortales, tiene su punto.

Un saludo, Lola.

P.D: Nos vemos a la vuelta!

miércoles, 17 de julio de 2013

Blankets. Craig Thompson

En Blankets, Craig Thompson, rememorando distintos y variados episodios de su pasado, nos acerca a una infancia, la suya, marcada por el respeto a sus padres como símbolo de autoridad, por el cariño hacia su hermano, con el que comparte algo más que una cama, y por la violencia y los abusos a los que le sometían sus compañeros de colegio, para después, aterrizar de golpe en la pubertad y además de los distintos cambios físicos, descubrir el amor. Pero ante todo, es una vida en la que está muy presente la religión y el catolicismo. Su familia tiene unas fuertes convicciones católicas que son las que influyen en la forma de pensar y de actuar de Craig. Pero la suya, es una mente despierta y en continuo desarrollo que no para de cuestionarse, no la palabra de Dios, sino su práctica. Sinceramente, creo que el desarrollo de los acontecimientos que van teniendo lugar a lo largo de su vida, son los que originan esa crisis de identidad que supone para él no tener tan claro algo en lo que ha creído ciegamente durante todos esos años. Creo que Craig se hace mayor y de una vez, se da cuenta de la verdadera realidad, como si durante todos esos años hubiera vivido en un mundo de fantasía. Quizá se de cuenta de que muchas de esas enseñanzas están alejadas del mundo real y carecen de aplicación en él. No sé, no me hagáis mucho caso, yo de religión y espiritualidad ni sé ni quiero, de hecho toda esa parte me ha resultado un poco difícil y extraña, incluso, algunos de los hábitos que narra el autor, me parecen como venidos de otra época. Pero en fin...cada uno a lo suyo.
Pero es que además de esto, Blankets es la historia de una manta, que quizá represente la dedicación que supone el amor. Unos meses de la vida de Craig contados desde la ingenuidad y el desconocimiento que suponen ese primer amor. Una relación, la que mantiene con Raina, muy especial llena de noches en vela, de silencios, de gestos y de caricias.

En cuanto al estilo, no es que me llame mucho la atención este tipo de dibujo pero he de reconocer que es una forma cruda y directa, llena de fuerza, de contar una realidad. De lo que sí me he dado cuenta es que tanto sirve para contar los hechos más horribles como las historias más hermosas. Es innegable que son dibujos cargados de sentimiento, de los más variados sentimientos. Así que supongo que es una novela gráfica de lo más recomendable, en la que Craig Thompson comparte con nosotros sus vivencias más íntimas.
Un saludo, Lola.

P.D: Ánimo que ya queda menos para las vacaciones de agosto. Qué ganas!

viernes, 28 de junio de 2013

LO QUE MUEVE EL MUNDO. Kirmen Uribe

En 1937, diecinueve mil niños vascos son enviados a países como Francia, la Unión Soviética, Inglaterra o Bélgica con el objetivo de protegerlos de los duros bombardeos que tenían lugar durante la Guerra Civil. A bordo del buque Habana, Ramón y Karmentxu Cudín viajan junto con otros tres mil niños destino a Gante. Allí los separan y son los Mussche lo que se hacen cargo de la pequeña a la que siempre tratarán como a un miembro más de la familia. Según Robert, Karmentxu llevó la alegría a sus vidas, en especial a la de su padre para el que supuso una compañía muy especial, pues compartió con ella su afición por el ciclismo y más de una jornada en su puesto ambulante de patatas fritas. Kirmen cuenta en pocos capítulos lo duro que resultó la travesía hasta que llegaron a su destino, la dificultad para adaptarse a una nueva forma de vida, diferente a la que tenían en el País Vasco, o las relaciones que se establecieron entre algunos de los niños que mantuvieron el contacto durante su estancia en Gante gracias a la amistad de sus familias de acogida, aunque lo pero fue la inevitable separación pues tras la victoria franquista, los niños fueron repatriados.

Esta historia es el pretexto del que se sirve Kirmen Uribe para narrar la vida del belga Robert Mussche, un joven intelectual, romántico, leal y de fuertes principios morales. Un joven de origen humilde que se vio obligado a dejar los estudios prematuramente pero que pese a eso siempre se mostró amante de la cultura, la música y la literatura. Aficiones que comparte con Herman Thiery, hijo del influyente Michel Thiery, al que le une una relación de amistad muy especial, y con Robert Brise. Un héroe al que sus vivencias bélicas, su servicio militar en Gante, su estancia en Granollers durante el 38 y su participación en los combates contra el ejército alemán en mayo de 1940, transformaron en el hombre inquieto, comprometido e idealista que años después pasó a formar parte de la resistencia contra los nazis y que siempre trató de encontrar una manera de cambiar el mundo.

A partir de variados testimonios, pasajes de novelas y poemas escritos por Herman, siempre bajo el nombre de Johan Daisne, y por el propio Robert, cartas enviadas entre distintos amigos, fotografías y, en especial, gracias a la gran ayuda de Carmen Mussche, quien le permitió el acceso a cosas tan privadas como la biblioteca de su padre o el diario que escribió su madre durante la ausencia de éste, Kirmen va encajando las piezas de un puzzle hasta dar forma a la vida y personalidad de Robert, a sus motivaciones y a toda una época marcada por la guerra y el sufrimiento.

El resultado es una novela sensible y muy emotiva, escrita con agilidad y sumo gusto, en la que Kirmen muestra los resultados de sus indagaciones y a través de la que comparte con el lector un sentimiento muy íntimo, el fin último que le llevó a identificarse y querer dejar constancia de la historia de Robert Mussche.

Durante toda esta lectura no paraba de evocar las imágenes que ya forman parte de mí gracias a la novela gráfica Maus, o a películas como Los falsificadores o Ispansi, que de una u otra manera, muestran el horror más cruel y despiadado de algo que nunca debió ocurrir.

Hay varias cosas que me han impactado de esta historia. La primera, cuando se hace referencia al momento en que Robert escucha a la banda de Neuengamme tocar para los nazis las composiciones de Beethoven porque siente que le arrebatan una parte de sí mismo, de su yo más personal. Siente que mancillan su pasado, sus recuerdos, todo lo que el músico significó para él. Es como si violasen los momentos en que escuchaba su música y la compañía con la que compartía esas veladas. Igual de terrible es el relato de lo que ocurrió en la bahía de Lübeck y el drama del Cap Arcona.

Algo que no he sido capaz de leer y que incluso, ahora, al escribir sobre ello me emociono. Página 206,
Muchísimos presos se libraron de la muerte gracias al incesante estribillo de la canción [...] Cincuenta años más tarde, uno de los polacos se acerca al grupo de los veteranos franceses...
Y ya, no he podido pasar de aquí.

Y por último, me encanta la teoría que Herman expondrá años después en una de sus obras, El tren de la tranquilidad, y que tiene su base en la primera ley de Newton. Según esta creencia, cuando una persona muere se produce algo similar a la inercia, de manera que transcurre un tiempo durante el cual seguimos sintiendo los efectos de sus actos. Creo que esto puede extrapolarse a todos aquellos que murieron para que los demás sobreviviéramos.

Un saludo, Lola.

P. D: ¿Os acordáis de lo que hablamos sobre la obra de Santiago Posteguillo? si la respuesta es afirmativa tenéis que leer este artículo, en el que Kirmen Uribe cuenta la historia que hay detrás de esta novela-
http://elpais.com/elpais/2013/03/20/eps/1363802312_858533.html -. Si la respuesta es negativa, primero deberéis leer la reseña sobre La noche en que Frankenstein leyó El Quijote.

jueves, 27 de junio de 2013

El título en el texto

- Robert, en tu opinión, ¿qué es lo que mueve el mundo? --le preguntó Herman en cierta ocasión--. Según Nietzsche, esa oscura fuerza es el poder; para Marx, se trata de la economía; y, según Freud, es el amor. ¿Quién tiene razón, según tú? ¿Qué es lo que nos hace vivir? 

Lo que mueve el mundo. Kirmen Uribe. Página 36

miércoles, 26 de junio de 2013

La noche en que Frankenstein leyó El Quijote. Santiago Posteguillo

Nunca pensé que una recopilación de anécdotas literarias pudiera significar tanto para mí como esta obra de Posteguillo, veréis es que yo no soy mucho de anécdotas, ni de biografías, ni de contextos. Tampoco me he parado nunca a pensar en motivaciones personales, inspiraciones, desengaños o desilusiones. Creo, ahora me doy cuenta, que nunca he sido consciente de que detrás de cada historia narrada hay otra historia desconocida e igual de fascinante pero que en ocasiones, no transciende hasta pasados los años. De igual manera, esta novela me ha llevado a la conclusión de que nunca he sido capaz de valorar las obras literarias que hoy son tan fáciles de encontrar en cualquier librería o de la suerte de poder disfrutar de su lectura. Muchas de ellas, algunas de las incluidas en esta obra, son a las que Posteguillo se refiere como las grandes victorias de la literatura universal. No puedo imaginar mi vida si alguien me hubiera privado de novelas que para mí han sido muy importantes. Quizá hoy sería una persona distinta. Ahora también soy consciente de la cantidad de novelas que debido al destino, la suerte, las casualidades o el desatino de determinado editor se han podido perder para siempre. Puede que sólo necesiten de tiempo para que alguien las descubra.

Desde hoy, veré con otros ojos a autores como Kafka, Dumas, Saint-Exupéry, Pérez Galdós o Rosalía de Castro y agradezco a Posteguillo el haberme descubierto a otros, y por favor no os riáis de mi ignorancia, como Walter Scott o Raymond Chadler. Muchas de las historias que recoge Posteguillo dan buena cuenta de la personalidad, vida y tormentos de autores de sobra conocidos por todos. Me conmovió especialmente  la desdicha de Dostoievski que arrastró durante toda su vida el lastre de su ludopatía o la valentía y el arrojo de Walter Scott que nunca contempló limitaciones en su cojera y que gracias a su tía Jenny, desarrolló su gusto por la poesía y nunca olvidó las historias que ésta le contaba sobre la antigua Escocia. Me gustó mucho la paciencia y perseverancia con las que Tolkien supo luchar contra la injusticia que pretendía ejercer sobre él y sobre su obra una editorial americana. Y nunca olvidaré a Alexander Solzhenitsyn cuya obra siempre fue perseguida por el KGB, una novela maldita que no convenía tener mucho tiempo entre las manos. No sé si algún día reuniré las fuerzas necesarias para leer Archipiélago Gulag, obra en la que narra sus días en un campo de trabajo en Siberia.

Prometo leer Orgullo y prejuicio, la obra de Jane Austen que los Cadell no quisieron publicar, y alabo el cariño de los familiares de la joven que, pese a esta negativa, siempre la animaron a seguir escribiendo. El Lazarillo de Tormes ya nunca volverá a ser anónimo y ya no sé qué pensar respecto de William Shakespeare pues todo apunta a que hay gato encerrado, además de una importante recompensa para quien aporte luz al misterio de su obra. Y no quiero morir sin antes viajar a Dublín y pasear por las calles que vieron nacer a James Joyce, Bram Stoker, Butler Years o Maeve Bynchy, sin olvidar incluir en el itinerario la visita a la inspiradora biblioteca del Trinity Collage y la próxima vez que visite Santiago pienso disfrutar del claustro del Parador de los Reyes Católicos. Ah! y me siento muy desafortunada por haberme perdido la película que ponían ayer en televisión, Remando al viento de Gonzalo Suárez, que trata de la noche en que Frankenstein leyó el Quijote, o al menos de los días que el matrimonio Shelly pasó en la casa que Lord Byron tenía en Suiza. Pero sí que veré Anonymous, una película sobre cierta teoría respecto de la autoría de las obras de Shakespeare y que Posteguillo también menciona en estas páginas.

Con esta novela me he dado cuenta de que Santiago Posteguillo es un gran escritor que me ha hecho pasar dos tardes estupendas, incluso he llegado a desear haberlo tenido como profesor de literatura en esos días en que la literatura no me interesaba lo más mínimo. Y estaré encantada de leer su trilogía de Escipión. Tan emocionada estoy por esta lectura que, por si todavía no ha quedado lo suficientemente claro, os animo a que, por favor, no dudéis en disfrutar de esta entretenida e instructiva lectura.

Por último, quisiera suscribir una reflexión del autor, sobre la naturaleza humana y el futuro de la literatura,

Y es que, por encima de formas y formatos, más allá de los rollos de papiro, los libros de papel o los lectores electrónicos, está la perenne pasión del ser humano por que le cuenten historias. -página 215-

Un saludo, Lola.