martes, 15 de enero de 2013

Casa de verano con piscina. Herman Koch

Tenía muchas ganas de leer esta novela, quizá para sacarme la espinita que tenía clavada en forma de decepción respecto de La cena pero la verdad es que, después de Casa de verano, tengo otra percepción de la anterior. Creo que ahora la tengo en más alta estima. Creo que ahora entiendo mejor el funcionamiento de los planteamientos, más de los morales, de Koch -nada es lo que parece ni nada es tan fácil como parece-.

Marc Schlosser es un  médico de cabecera de éxito gracias a sus veinte minutos de consulta. Esta es una deferencia hacia sus pacientes por la que se ha ganado cierta  fama pues ningún otro médico muestra el suficiente interés hacia cada caso como para dedicarle veinte minutos, aunque en realidad el suyo es un plan demasiado bien calculado, él sólo necesita un minuto para estar seguro del diagnóstico. Todo le va relativamente bien hasta que un día aparece en su consulta Ralph Meier, un importante actor que recurre a él animado por su falta de reparos hacia la receta de según qué medicamentos. A partir de ahí, los acontecimientos se precipitan y de acudir a la representación de una obra teatral a compartir unos días en la casa que los Meier tienen alquilada en una zona de costa, todo termina siendo uno. Las pasiones del ser humano, a veces, nos hacen hacer cosas impensables que ni se nos pasarían por la cabeza en otras circunstancias. Sólo es necesario un fatal acontecimiento y un malentendido para que la vida de un grupo de personas relacionadas entre sí en mayor o menor medida, cambie para siempre. Creo que las consecuencias del subjetivismo nunca han estado más claras ni  se mostraron de manera tan evidente.

Herman Koch vuelve con esta historia a hacer un análisis de la sociedad occidental, de sus valores y de sus prejuicios y de las relaciones entre los seres humanos. A través del protagonista, el autor plantea una serie de cuestiones que es difícil confesar pero que seguro todos nos hemos planteado, muchas de ellas tienen que ver con el campo de la medicina, con la interacción médico-paciente o sobre el sistema sanitario danés, al que critica con bastante dureza, pero hay otras que nos pueden resultar más próximas y que están relacionadas con el ámbito de las relaciones humanas. Y a partir de toda la situación creada de la que se valdrá para desarrollar la personalidad de cada uno de los personajes y de los estereotipos que representan, el lector se verá obligado a plantearse ciertos dilemas sobre los que deberá emitir su propio juicio de valor sin más remedio. Esto es lo que más me cuesta de Koch puesto que consigue que, conocidas todas las circunstancias, una vez leída la historia, sea muy difícil posicionarse, sin genero de dudas, del lado correcto, en ocasiones, es más difícil incluso saber cuál es el lado correcto con total seguridad. Todo lo que plantea tiene tantos matices que cualquier conclusión a la que el lector pueda llegar tendrá un pero, o varios. En ocasiones -para mí, en esta ocasión- si le das las suficientes vueltas al asunto puede que incluso el bueno, al final, sea más malo que el propio malo. Y luego está lo del misterio y el suspense de la trama, los sospechosos van cambiando a lo largo de la historia y hasta el final no se descubre al culpable, aunque después de todo lo dicho, este pequeño detalle se pierde y carece de valor o interés.

A partir de aquí, es algo que tengo que decir y no puedo callar, así que algunos podríais dejar de leer por vuestro bien personal. Prometo intentar no desvelar lo importante y, de hecho, creo que no lo haré porque se pueden decir tantas cosas que, en realidad, aquellos que ya hayan leído la novela, pensarán que no digo nada.

La verdad es que no siento ninguna simpatía por Marc. No dudo que sea buen médico pero no es buena persona. No siente ningún interés por sus pacientes ni por su estado de salud, es cínico, mal pensado, en ocasiones desagradable, machista, misógino, más un largo etc. que no se salva ni siquiera teniendo en cuenta que la forma y sólo la forma en que dice lo que dice tiene su gracia. Y me quiero olvidar de su falta de escrúpulos y la carencia del sentimiento de culpa o arrepentimiento. Tampoco es que Ralph me encante. Sus pensamientos hacia las mujeres no son sanos, incluso llegan a ser repulsivos, pero para ser exactos y estrictos con los hechos, nunca a dado el paso de hacer lo que desearía y se le juzga sólo porque sería capaz de hacerlo. La capacidad de hacer es propia de cualquiera de nosotros pero eso no significa que vayamos a dar rienda suelta a nuestra imaginación, claro que plantearse acciones así no es muy propio de personas normales -quiero decir que alguien que piensa así debería mirárselo y mucho más si piensa que es normal pensar así-. Arrrrgggg! Veis lo que hace! A esto es a lo que me refiero cuando digo que Herman Koch me da rabia. No es un autor fácil. Aunque plantearse este tipo de análisis y dilemas no viene mal de vez en cuando para darse cuenta de la salud mental propia. Ah! y además está el respaldo con el que finalmente cuenta Marc por parte de otros personajes como si lo que hace estuviese justificado cuando él mismo sabe que no es así, ni mucho menos podemos pensar que se le vaya a pasar por la cabeza hacerlos partícipes de sus dudas o, más bien, ya muy al final, certezas. En fin que si os apetece participar de este lío no os podéis perder Casa de verano con piscina, así sabréis de lo que hablo.

Un saludo, Lola.

P.D: Os dejo un enlace a los antecedentes, La cena. Herman Koch

10 comentarios:

  1. Tengo La cena pendiente de leer en la estantería.
    Me lo apunto por si me gusta cómo escribe el autor, que tiene buena pinta =)

    Besotes

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  2. Aún no me he estrenado con este autor. Es de los que me dan su poquito de miedo. Pero tengo que decirte que desde luego me has animado a enfrentarme a ese miedo, que esta novela, con sus dificultades, pinta bastante bien. Creo que me podría gustar, así que título apuntado.
    Besotes!!!

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  3. ¡Qué casualidad! Acabo de terminarlo y me ha tenido enganchadísima, me ha gustado mucho más que La cena, es verdad que el autor nos manipula y da mil vueltas para plantearnos dilemas morales de muy difícil solución. Porque, aunque Marc es un cínico no he podido evitar reírme con su manera de expresar las cosas, y aunque sea un ser amoral y esté fatal lo que hace, hay un momento donde se le comprende e incluso me alegré de que lo hiciera. El desenlace me ha gustado mucho porque justo entonces se me ha caído todo lo que pensaba hasta entonces, aunque Ralph me sigue pareciendo repulsivo. Eso sí, ha habido un detalle que no me ha cuadrado y es el tema de las fotografías de moda al final de la novela, después de todo lo que ha pasado no veo coherente que los padres permitan algo así, pero bueno. Un besazo

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  4. Es imposible no reírse de las ocurrencias de Marc, esa es una de las muchas malas pasadas que nos juega el autor, sabes que no está bien hacerlo pero no puedes evitarlo.

    Y fíjate, yo podría entender la reacción de Marc si supiera que, en el momento clave, él tenía total convencimiento de la culpabilidad de Ralph, que tenía indicios creíbles, equivocados o no, que apuntaran en esa dirección, pero es que no lo creo porque mucho antes él ya se da cuenta de que es físicamente imposible, incluso Stanley parecería más culpable. Así que la duda que siempre tendré es por qué lo hace. Desde luego no por venganza o justicia porque luego, cuando todo se aclara, no es algo que busque.

    Y sí, lo de las fotos es de lo más extraño, el tipo de fotos y los juegos entre los niños...y que a los personajes estas cosas no les parezcan extrañas y cuestionen otras que podrían ser más inocentes... Esta es otra gracia de Herman Koch.

    En fin, esperaremos su próxima novela.

    Un beso.

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  5. A mi "La cena" me gustó mucho y tengo pendiente de leer esta nueva novela, tiene una manera especial de contar las cosas y por ello puede no gustar sus escritos pero creo que es un autor a tener en cuenta por ser algo distinto a los demás.

    D.

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  6. Aún tengo sin leer La cena. Primero "atacaré" éste y luego quizá me anime con este otro que nos traes hoy. No tiene mala pinta, no.
    Besos,

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  7. En unos días empezaré a leer "La cena", será mi primer acercamiento a este autor. Este que nos traes parece interesante.
    Besos

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  8. Ciertamente es un autor curioso, consigue removerte las tripas y evitar pensar en lo que harías en esa situación, no vaya a ser que no seas muy diferente de los personajes.
    Una duda, ¿que ocurre con el dueño del camping?. En mi opinión es un suicidio, abandona el coche abierto y con las llaves y según las fotos, los animales del camping acaban en el zoo lo que indica un posible cierre del camping, pero, es como si ese personaje desapareciese sin ninguna otra mención.

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    1. Hola Miguel Ángel! A mi con este autor lo que más me cuesta es posicionarme del lado correcto: con él las cosas no son blancas o negras, de hecho, se le da bastante bien crear multitud de grises. Respecto a lo del dueño del camping, sí que me acuerdo de este caso. LOS QUE NO HAYÁIS LEÍDO LA NOVELA TENER CUIDADO, NO ES QUE VAYA A REVELAR ALGO IMPORTANTE, ES SÓLO UN PEQUEÑO DETALLE, PERO SÉ QUE HAY GENTE MUY SENSIBLE RESPECTO A ESTO DE LOS SPOILERS. Yo no creo que el dueño del camping muriera, ya fuera en forma de suicidio o accidente, pero en ese caso, creo que hubiera sido más fácil morir de un infarto después del incidente que por decisión propia. Estoy convencida de que huyó del país. No recuerdo muy bien de qué nacionalidad era pero sí recuerdo que el protagonista comentó que en Dinamarca no eran muy queridos y que solían ponerles muchas trabas a la hora de iniciar negocios que luego no tenían mucho éxito entre la población. Al parecer, al dueño del camping no es que le fuera muy bien, le daban unos meses para abandonar, pero le sobraba paciencia, claro que toda paciencia se acaba cuando unos locos te persiguen en plena noche con el coche y tratan de tirarte por un barranco.

      Un saludo.

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  9. y por cierto, menudo mundo tienen los personajes, en cinco minutos de silencio les da para dos horas de reflexiones interiores

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