miércoles, 2 de marzo de 2011

MORIR A LOS 27. Joseph Gelinek

Justo antes de comer terminé de leer el libro, así que estaba que me subía por las paredes ante la sola idea de tener que esperar para escribir esto, pero mejor os pongo primero en antecedentes.

Descubrí Morir a los 27 un día como otro cualquiera, no recuerdo que tuviera nada de especial, y si me interesé por él fue por un motivo un tanto macabro -está bien que lo reconozcas Lola, no pasa nada, te querremos igual-. El título ya es bastante impactante por sí solo, morir a los 27, pero cuando leí la trasera y descubrí que hacía referencia a la casualidad que había llevado a varios artistas de éxito a morir a los 27 años...la curiosidad por esta especie de maldición me terminó de convencer. Mi interés fue creciendo cuando además supe que este autor había escrito otras novelas como La Décima Sinfonía o El violín del diablo, no porque las hubiera leído si no porque las había visto en infinidad de ocasiones en mi biblioteca de confianza, también es verdad que la temática nunca me había llamado la atención lo suficiente como para plantearme leerlo. El estirado mundo de la música clásica. Pero esta vez era distinto. Además se sumaba un dato revelador que había encontrado como por casualidad sobre la verdadera identidad de Joseph Gelinek.

La novela empieza el mismo día en que termina la vida de John Lennon a manos de Mark David Chapman, a las puestas del Edificio Dakota, en Nueva York, el 8 de diciembre de 1980. Incluso el estilo que emplea el autor es bastante peculiar porque nos convierte en espectadores de un episodio en el que ya sabemos lo que pasará, sólo los protagonistas lo ignoran. La verdad es que esta introducción me hizo pensar en la cantidad de cosas que se pueden hacer a lo largo del día sin saber que podrían ser las últimas, o cómo el hecho de hacerlas o no puede ser decisivo para el desenlace. Es trágico pero, al mismo tiempo, curioso. Sabéis la mítica foto en la que Lennon aparece desnudo abrazado a Yoko...? pues se la hicieron ese día. Yo no la había visto antes, la verdad es que me pilla un poco joven pero la vi hace poco en televisión, últimamente creo que me persigue el fantasma de Lennon . Esta mañana me ha pasado una cosa muy curiosa a ese respecto, luego os cuento.

Pero volviendo al tema que nos ocupa. Después de esta Intro, la historia continúa en Madrid, una tarde de junio de 2010, en el Estadio Santiago Bernabéu, durante un concierto de la banda The Walrus. Su cantante, John Winston, mucho más que seguidor de Lennon, es considerado su heredero. Su éxito y talento son reconocidos y compartidos por parte de miles de fans y horas después del concierto aparece asesinado a balazos en la habitación que ocupa en uno de los hoteles más importantes de la capital española, a la edad de 27 años. A partir de ahí el policía de la UDEV, Raúl Perdomo y el subinspector Villanueva serán los encargados de esclarecer el misterio que rodeará la muerte del cantante que parece haber ingresado en el Club. Con este comienzo ni se me pasó por la cabeza abandonar, necesitaba saber más, además la figura de Winston resulta ser al fin hipnótica.

Mi opinión respecto a la novela es un poco contradictoria, aunque no estoy segura de poder calificarlo de esa manera, o de que ese calificativo sea el más adecuado para mi situación, en realidad es más una cuestión de sentimientos encontrados, -a qué esperas para explicarte, Lolita?-. En realidad es fácil, si tuviera que recomendar esta novela, lo haría sin dudar, pero no por la originalidad de la novela o por el magnetismo de los personajes si no por todo el trasfondo que crea el autor. La historia me parece bastante normalita aunque Gelinek trata de aderezarla con algunos toques esotéricos, y otros detectives como Petra Delicado o la pareja de Lorenzo Silva no tendrían nada que envidiar a este Raúl Perdomo, quiero decir que el policía no tiene nada de especial. En realidad ninguno de los personajes. La única que aporta un poco de color es la periodista y crítica musical Amanda Torres y eso que me resulta la más detestable de todos. Además el autor aporta los datos justos y necesarios para tener una idea general de ellos tanto física como personalmente, así que no podríamos encariñarnos con ninguno aunque quisiéramos. Pero es que el autor crea un anecdotario tan bueno en torno al mundo de la música pop que sólo por eso, la novela sería imprescindible. No os podéis llegar a imaginar todo lo que he podido aprender sobre este mundillo, es fascinante, curiosidades sobre grupos, artistas, canciones, muertes, separaciones profesionales..., sobre la existencia de El Club de los 27, además de algunos datos sobre métodos de investigación criminal. También ha cambiado la imagen que tenía sobre los Beatles y sobre Lennon, idealizada quizá por el desconocimiento y por el tiempo. Podría haber aprendido jugadas de póquer, a quién le guste este juego seguro que disfruta, he de reconocer que ha sido la parte más emocionante. Hasta me he sonreído recordándome a mí misma rebobinando una cinta de casete con un boli o intentando volver a meter la tira de plástico cuando se salía o se doblaba, igual a cómo lo hace Perdomo. También es verdad que el autor apuesta sobre seguro relacionando la historia con un género musical tan popular y cercano, os he hablado ya de los estirados de la música clásica? –no me hagáis caso, es una pequeña e inocente broma, no me lo tengáis en cuenta, por favor-. Quiero decir común, tan al alcance de la mano que es sencillo interesarse o investigar sobre lo que apunta.

Gelinek también aprovecha para sacar otros temas más peliagudos como el de la piratería. Critica la importancia que se le da a la imagen y al marketing sobre las letras o las melodías de las canciones y cuestiona la fea costumbre de la naturaleza humana de reconocer y hablar bien de los artistas, sobre todo cuando ya han muerto.

Para terminar he de reconocer que el final me ha gustado bastante quizá por lo triste, absurdo e inexplicable que resulta ser todo, al menos desde un punto de vista externo. Resulta increíble darse cuenta de las cosas que puede llegar a hacer una persona por la fama y el reconocimiento. Ya me contaréis cuando lo leáis pero ya os adelanto que es para pensar. Seguro que os sorprende.

Un saludo, Lola.

P. D: Yo me quedo con las Notas del Autor, resulta que los títulos de los capítulos se corresponden con canciones y resulta que esas canciones tiene su historia.

P.D. 2: Tened Internet a mano, yo no pude resistirme a la tentación de buscar un par de cosillas, como la última foto de Lennon, a que no sabéis junto a quién aparece en la instantánea?

6 comentarios:

  1. Ya solo porque Lennon, Jim Morrison, Jimmi Hendrix o Janis Joplin, todos muertos a los 27 años son de amis artistas favoritos, ya me pica la curiosidad. Aunque personalmente creo que de una casualidad han creado un mito, si te estás metiendo drogas a tutiplén y bebiendo como un cosaco es un normal que no llegues a los 30 ¿no? Un besazo

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  2. Me ha picado la curiosidad con tu reseña, Lola. Otro libro apuntado más a la lista de los libros pendientes. Y por cierto, he tenido que buscar lo de la foto de Lennon. Y me ha sorprendido, sí.
    Besotes!!!

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  3. Qué rapidez de respuesta, me gusta!

    Carol, eso mismo es lo que pensaba yo, no se puede decir que algunos de ellos, la verdad es que me sorprendió que fuera un número tan elevado, tuvieran una muerte misteriosa. Si se drogaban, que lo hacían y mucho, la sobredosis era un riesgo que corrían, no era tan difícil que pudieran morir de esa manera, es como el que juega con fuego y se quema. Lo que ocurre es que de algunas de esas muertes y eso es lo que me parece más interesante, surge una versión paralela en la que se asegura que no murieron de sobredosis si no como consecuencia de extrañas conspiraciones. La mayoría de ellas son promovidas por fans, por qué lo harán?

    Y sabes Margari, yo hasta busqué la foto de Chapman porque la verdad es que ni siquiera sabía la cara que tiene, entrevistas que le hicieron. Si existía una tienda de discos llamada La vitrola en Madrid. Carátulas de vinilos que habían sido modificadas para pasar la censura franquista, algo que me pareció supercurioso. Información sobre el Club de los 27. Hasta tal punto de que había cosas que no sabía si las había leído en Internet o en el propio libro. Fue un poco locura, pero en fin...lo pasé bien.

    Me alegro de que os haya parecido tentador y espero que si lo leéis compartamos impresiones.

    Muac!

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  4. Muy interesante.
    Me lo han recomendado ya en un par de ocasiones e inluso lo he tenido en la mano.
    Gracias por la resea y aumentar las ganas de leerlo =)

    Un besote!

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  5. Amy Winehouse, 1983-2011, 27 años.

    Lamentablemente hay que añadir un nombre más a la lista, no sé por qué pero nunca pensé que viviría este momento, quiero decir que todos los artistas que murieron a los 27 pertenecieron a décadas pasadas, no los sentí como propios, y nunca pensé que ocurriría con una cantante cercana, al menos en el tiempo.

    Personalmente me gustaba mucho su música y sin duda será una gran pérdida. Es increible lo que pueden llegar a hacer las malas compañías.

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