martes, 17 de abril de 2012

MENTIRAS SUSURRADAS. SHERRILYN KENYON Y DIANNA LOVE

Pues sí que tenía ganas de hacerme con una de estas novelas de la última serie de Sherrilyn Kenyon, BAD, apostaba por Actitud provocadora, que compré justo la semana pasada, pero ésta se le adelantó. Ya había leído otras novelas de esta misma autora pero todas de Cazadores Oscuros. Simplemente me encantan, bastaría con leer alguna de mis reseñas para llegar a esa conclusión, aunque algunos piensen que es literatura de serie b y puede que tengan razón. Yo ya sé lo que voy a leer cuando leo a Kenyon, así que sé a lo que atenerme y en ciertos momentos, es justo lo que me apetece leer. Con BAD estaba un poco preocupada pues era probable que la autora hubiese optado esta vez por otro tipo de literatura pero no, en esta nueva serie sigue siendo fiel a su estilo.

BAD es una organización ultrasecreta que vela por la seguridad de los Estados Unidos. Sus miembros sin tipos peligrosos, con un pasado oscuro. Hombres y mujeres con recursos que saben desenvolverse en el mundo del delito. Nadie conoce de su existencia, no responden ante ningún organismo oficial, sólo se tiene los unos a los otros.

En esta entrega, Carlos Delgado y su equipo especial tendrán que rescatar a una joven secuestrada de la que tienen noticias gracias al mensaje de un informador desconocido que se hace llamar Espejismo. Todo apunta a que los Fratelli son los responsables, una hermandad secreta que ha llevado a cabo varios atentados víricos en los últimos años. Ahora parece existir una conexión con los Angius, una importante familia vinculada a la corrupción venezolana y enfrentada con la familia Salvatore a causa de viejas heridas aún sin cerrar y que lo único que hacen es alimentar la sed de venganza. Todos son viejos conocidos de Carlos. Puede que esta vez estén tramando algo a mayor escala con Estados Unidos en el punto de mira.

Pero esta no será la única preocupación de BAD pues también deberán descubrir la identidad de Espejismo ya que no conocen el alcance de la información que puede conseguir, no saben cuáles son sus fuentes ni hasta dónde llegan sus recursos.

La situación se complica para Carlos y su misión con la casual y accidentada aparición de Gabrielle Saxe, una joven aristócrata que ha conseguido mantenerse oculta los últimos diez años no sólo de su ex marido y sus fracasados intentos de asesinato-que-parezcan-un-accidente, si no también de Durrel Angius ya que ha investigado demasiado sobre su familia. Un pasado desconocido por ambos les une y dará rienda suelta en ellos, a sentimientos encontrados con los que tendrán que luchar.

En general, ha sido un buen estreno. Me ha gustado, no puedo decir otra cosa. Una historia fácil y cómoda de leer, aunque puede que me perdiera un poco en ciertas tramas, pero es que yo no soy muy estratega. Creo que es acertado el punto de misterio y suspense que envuelve a la historia, sobre todo en la última parte. Todo eso de la corrupción, las conspiraciones, traiciones y las rencillas familiares le da otro puntillo. Aunque para ser justos, existen muchos paralelismos entre esta serie y Cazadores Oscuros, pero sí que me dio la impresión de que las tramas de los cazadores son más sencillas, quizá menos retorcidas o menos ambiciosas, aunque el contexto está más desarrollado, los personajes son más numerosos y diversos y las anécdotas son más variadas pues abarcan desde la antigüedad hasta nuestros días. Hay otra cosa que puede jugar a favor de los cazadores y es que su autora escogió el mundo de la mitología y eso hace que sean historias con puntos de vista más imaginativos y fantásticos en comparación con las tramas de BAD. Sin nada más que añadir al respecto...

Un saludo, Lola.

P.D: siento decirlo y es una pena pero la edición es pésima, no me extraña que los vendan a precio especial, hay un montón de errores tipográficos y gramaticales. Y cuando leí la palabra "nuvarrones", en la página 343, creí que se me caerían los ojos, pero al ver que eso no ocurría, incluso pensé en sacármelos con lo primero que tuviera a mi alcance. ¿Tanto cuesta poner un poco de cuidado?

jueves, 12 de abril de 2012

LA FRASE DEL DÍA

Un hombre cabal he sido
que procura no descomponer lo que toca,
un hombre cabal he sido
hasta que besé tu boca.




Un giro teatral. Manolo García.

lunes, 9 de abril de 2012

LA CARRETERA. CORMAC McCARTHY

Busqué este libro justo después de ver la película.



Era lo justo después del fuerte impacto que causó en mi persona pues creo que después de verla es inevitable plantearse serias cuestiones sobre cosas básicas y, al mismo tiempo, complejas como la vida y la muerte, sobre la fortaleza del espíritu y otras relativas a la ética o la moral. Dilemas similares a los que se enfrentaban en esta adaptación que he de reconocer, una vez leída la novela, me parece bastante buena. Me encantó la actuación de Viggo Mortensen, creo que hizo un buen trabajo, y además estaban el maquillaje, la escenografía, el desarrollo de las escenas. Con una película así cómo no iba a querer leer la novela.

Ésta es la historia de un padre y su hijo, cuyos nombres carecen de importancia y no serán revelados, quizá por la magnitud de los hechos, quizá porque podría ser la misma historia de otros padres e hijos en otros lugares de ese futuro que puede no estar tan lejos, - en ese caso, me pregunto, de qué sirve ponerles nombre si podrían tener tantos -, y del viaje que realizan que será el de sus vidas, hacia una costa que promete ser su salvación, sin abandonar nunca la carretera que les sirve de guía. En su camino, encontrarán muchas dificultades y obstáculos que los pondrán a prueba. Un mundo desolado, cubierto de ceniza y donde el frío, la lluvia, las tormentas eléctricas, los incendios y el hambre son el día a día. Un mundo en el que se pierde la noción del tiempo, del espacio y de la realidad que fueron. Los cadáveres dejan de causar el efecto que deberían para ser algo habitual con lo que convivir. Padre e hijo no sólo se verán obligados a enfrentarse a las fuerzas de la naturaleza si no también a las miserias del ser humano en un contexto en el que lo importante es sobrevivir pero donde también se puede elegir - quiero decir que la supervivencia no es justificación para determinados actos, siempre hay elección, aunque sea difícil tomar la decisión y asumir las consecuencias -.

Es una novela muy dura que me ha resultado difícil leer aunque me ha gustado mucho y creo que nunca podré olvidar. La sensación de vacío y desamparo, el gris, la suciedad. Muy bien plasmados con paisajes desalentadores, expresiones y diálogos casi telegráficos, personajes sin nombre. Anécdotas cortas que sin embargo dan la sensación de días largos y noches más largas aún. Las imágenes de cosas, personas o lugares, los colores, los olores y los sabores olvidados que no son más que un recuerdo casi olvidado. Es triste y agotador vivir en un mundo así cuando se ha vivido en otro totalmente diferente. Es algo que lleva a plantearse si uno sería capaz de aguantar todos los episodios que se narran en la novela, en el mejor de los casos que fueran mínimamante parecidos, o por el contrario sucumbiría a la tentación de tomar el camino más corto, que no el más fácil.

Una constante en esta novela es la necesidad que tiene el chico de establecer lo que está bien y lo que está mal, de saber quienes son los bueno y quienes los malos, la necesidad de saber que están en el bando correcto cuando lo único que importa es vivir otro día y la desconfianza es el único sentimiento útil. Creo que el padre tiene claro que son valores que han perdido su significado primero y que tampoco merece la pena plantearlos aunque no duda en tranquilizar a su hijo en este aspecto. Hay momentos en los que uno, siendo conocedor de la realidad, no sabe si sentir más lástima por el chico y su necesidad de reafirmarse en lo que conoce y siente, o por el padre y su afán por tratar de mantener a su hijo en la inocencia propia de su edad sin dejar de ser justo con la verdad. Y me da mucha pena ver como el niño se ve obligado a madurar de una forma en la que nadie debería madurar. No sé en qué términos explicarlo, pero la personalidad del niño va cambiando a lo largo de la novela. Creo que el chico que se nos presenta al principio de la historia es muy distinto al que termina siendo. Y es duro darse cuenta de lo importante que es tener algo por lo que luchar. Tener un objetivo claro, un fin, y no perder la esperanza - creo que en esta novela es muy significativo eso de que la esperanza es lo último que se pierde pues te das cuenta de que es mejor así, de que las cosas serían muy distintas si no fuera así -, pero ¿qué se puede esperar del mundo que describe el autor?, ¿cuál puede ser ese futuro por el que merezca la pena luchar y sufrir tanto?

Un saludo, Lola.

P.D: La última conversación no tiene desperdicio.

P.D. 2: Espero que hayáis pasado unos días agradables. La verdad es que a mí me está resultando raro ponerme al día.

lunes, 26 de marzo de 2012

LA FRASE DEL DÍA

El sagrado idioma desprovisto de sus referentes y por tanto de su realidad.[...]A tiempo para desaparecer para siempre en un abrir y cerrar de ojos.

Página 78. La carretera. Cormac McCarthy.



¿Será cierto? ¿puede la palabra desaparecer con el paso de los años cuando su referente, aquello a lo que representa, hace tiempo que desapareció?

jueves, 22 de marzo de 2012

Esta noche dime que me quieres. Federico Moccia.

Entre los acordes de La pasión según San Mateo de Bach y Après une lecture de Dante de Franz Liszt, las vidas de dos personas procedentes de mundos dispares aunque ambas marcadas por el remordimiento y el sentimiento de culpa, se cruzan atendiendo a los caprichos del destino, y también del cambio climático, hasta el punto de verse expuestos ante el abismo que supone tener que cuestionarse distintos aspectos de sus respectivas existencias.

Sofia Valentini es una joven pianista que un día hizo una promesa y renunció a su mayor pasión a cambio de una vida y de una segunda oportunidad. Segura de sus principios y leal a sus creencias. Sensible, encantadora y apasionada pero marcada por la tristeza de una vida rutinaria e insatisfecha, en definitiva, la que ha decido vivir quizá como justa penitencia por su carácter caprichoso. A Tancredi Ferri también le persiguen sus propios fantasmas. Un chico atractivo, con un encanto innegable pero que demuestra constantemente, a través de varias anécdotas, la falta de escrúpulos propia de una persona acostumbrada a conseguir siempre lo que desea. También ha de pagar un precio por lo que hizo o quizá no hizo por su hermana. Tancredi se auto castiga negándose la felicidad para si pero también haciendo todo lo posible por destruir la ajena, la que él considera idílica e irreal. Puede permitirse cualquier lujo pero ése está fuera de su alcance, como parece que también lo estará Sofia.

Moccia vuelve con una nueva historia de amores y desamores, de vidas agridulces y sentimientos encontrados, contada con su estilo ágil y dinámico y, en cierto modo, un tanto juvenil y desenfadado, casi inocente. Es tierno, simpático, apasionado, pero también es duro y cruel, como no me pareció que lo fuera antes.

Esta vez sorprende con algo distinto pues opta por intercalar episodios del pasado como recuerdos de los personajes en el presente de una manera en la que al principio todo parece confuso pero sólo hasta que empieza a encajar. Así va completando la vida de los protagonistas, desvelando sus secretos y sus tormentos. Y si este autor ya es conocido por mostrar a los lectores las calles y locales de la capital italiana a modo de guía turística, ahora nos obsequia con una amplia gama de buenos vinos y platos más que apetecibles, con música clásica de fondo.

Pero toca poner los pies de nuevo sobre la tierra y pese a los nobles y sinceros sentimientos que se mantienen como una constante a lo largo de la novela, pues sería injusto negarlos, lo que en verdad deja poso de toda esta historia es la revelación de que el dinero todo lo puede. Todo se puede comprar y todos tenemos un precio que puede estar sujeto a distintas motivaciones que en mayor o menor medida justifiquen la decisión, pero que al final se cubren o solucionan con una cantidad. Es duro darse cuenta de lo que se puede conseguir cuando una parte posee el dinero que la otra necesita. Por si esto no fuera poco, en esta novela queda demostrado que el ser humano es egoísta por naturaleza, aunque esto no tiene porqué ser siempre negativo, a veces uno puede y debe permitirse ser egoísta por una vez en su vida.
Soy consciente de que esta historia podía dar lugar a lecturas más optimistas pero yo me quedo con ésta. Esto es lo que quiero sacar de esta novela pues cualquier otra reflexión sería demasiado fácil y obvia teniendo en cuenta el tipo de literatura propio de este autor. Bueno, está bien, para los que hoy ven el vaso medio lleno, algo bueno nos enseña esta novela y es que nunca es tarde para cambiar aquello que no nos satisface de nuestras vidas, que no hay que tener miedo al cambio, a las segundas oportunidades, a empezar de cero, pues sólo de esta forma seremos sinceros y francos con nosotros mismos y, por extensión, evitaremos engañar o dañar a segundas y terceras personas.

Nunca hay que perder la esperanza.

Un saludo, Lola.

PD: Sólo deseo que su elección les permita vivir la vida bella que anhelan y se merecen.
PD 2: Sigo prefiriendo la historia de Step (A tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti).
PD 3: Prefiero el título original, L´uomo che non voleva amare, El hombre que no quería amar.

lunes, 19 de marzo de 2012

LA FRASE DEL DÍA

-Tenía miedo de que me dijeras que no.
-¿Por qué? No estás tan mal, ¿sabes?
Pero ya sabes que soy un timo, ¿verdad?
-Sí..., lo sé. Pero el amor está hecho así: cuanto más sales perdiendo, más feliz eres.



Página 137. Esta noche dime que me quieres. Federico Moccia.

jueves, 1 de marzo de 2012

La mujer que arañaba las paredes. Jussi Adler-Olsen

Según el Partido Danés, en Dinamarca son numerosos los casos sin resolver que requieren de especial atención y de la creación de un Departamento a nivel nacional que se dedique a su esclarecimiento de manera exclusiva. A los pocos días de la puesta en funcionamiento del Departamento Q, montones de expedientes procedentes de los distintos distritos, se apilan en la mesa que la Jefatura de Homicidios ha instalado en el sótano de la comisaría, a la espera de que Carl Morck decida salir de su letargo voluntario. Hace tan sólo unos días que Carl se ha reincorporado a su trabajo después de pasar por un dramático incidente y, entre sus planes más inmediatos, sólo se encuentra el de sumirse en un profundo sopor que alivie las horas que pasa sentado en su despacho. Tampoco es que en la Jefatura esperen mucho más de él pues el departamento es una mera excusa para quitárselo de encima sin tener que pasar por el mal trago de despedirlo y al mismo tiempo, conseguir fondos para casos de homicidios más importantes. Claro que ni el inspector Jacobsen ni el propio Carl contaban con la hiperactividad y curiosidad natas de Assad, el ayudante contratado para el departamento. A lo que se añaden en el momento más inesperado, las ganas que surgen en Carl de llevar la contraria, alimentadas por el desprecio hacia sus compañeros, que le ven como el lastre con el que ninguno está dispuesto a cargar.

Después de varias vueltas y de las presiones a las que finalmente le someten, Carl decide que es hora de moverse. Assad le propone el caso de una joven parlamentaria desaparecida cinco años atrás mientras viajaba con su hermano a Berlín. Aunque se la dio por ahogada, su cuerpo nunca apareció. Merete Lynggaart nunca destacó por sus relaciones personales pero sí por su éxito profesional y pese a que se aventuraban todo tipo de rumores, nadie sabía que la razón de esa actitud se llamaba Uffe y tampoco que tuvo que cuidar de él tras la muerte de sus padres y que a ella eso no le importaba demasiado aunque le hubiera gustado disponer de un poco más de tiempo para sí misma.

Ya desde el prólogo somos testigos de la suerte que corre Merete y es imposible no preguntarse cómo una persona puede ser capaz de sobrevivir a la tortura más fría y meditada. Un día tras otro, en una prisión en la que la fortaleza de espíritu y las ganas firmes de vivir son las únicas armas con las que la joven puede contar para hacer frente al odio y el rencor alimentados por años de sufrimientos. La venganza es un plato que se sirve frío es un dicho que adquiere en esta novela toda la plenitud de su significado.

El autor es capaz de despertar la intuición de la mente más lenta y abotargada en una historia fácil de seguir –cosa que personalmente acojo de buen grado- donde las investigaciones se van desarrollando de forma ágil y lógica, todo ello aderezado con el humor ácido de un hombre maduro, con sus comentarios mordaces y sus actos con dobles intenciones. Un policía acostumbrado a la dinámica de su trabajo y a las rivalidades entre compañeros de profesión, que además tiene que lidiar con un hijo adolescente postizo, una ex mujer alocada y excéntrica y un inquilino bastante raro al que tiene alquilado el sótano de su casa. Pero por si esto no fuera poco, deberá hacer frente a las diferencias culturales e idiomáticas que le separan de Assad, quién definitivamente guarda un pasado secreto. Una novela bastante entretenida que no descuida el lado dramático, la crítica social y la reflexión sobre varios aspectos de la naturaleza humana y de los sentimientos más primarios -cuesta asimilar la crueldad innata, incluso natural, que el propio ser humano es capaz de profesar hacia sus iguales pero también es reconfortante darse cuenta de la virtud de los sentimientos contrarios-.

He tardado en decidirme a leer esta novela pese a que el argumento me atrajo desde el primer momento pero os aseguro que no me pasará lo mismo con el segundo caso del Departamento Q, Los chicos que cayeron en la trampa.

Un saludo, Lola.